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Las claves de la insurrección: a 25 años del levantamiento armado del EZLN.

  • 1 ene 2019
  • 9 Min. de lectura

El primero de enero del año de 1994 el Ejército Zapatista de Liberación Nacional irrumpe durante la madrugada y captura 5 cabeceras municipales del estado de Chiapas: San Cristóbal de las Casas, Chanal, Altamirano, Ocosingo y Las Margaritas. El EZLN con una fuerza compuesta de un aproximado de 2 mil combatientes le declara la guerra al ejército mexicano y por un lapso de 10 días sostiene enfrentamientos contra las tropas militares. Los combates se detienen gracias a la intervención de una sociedad civil que salió a las calles a exigir un cese al fuego. La guerra en Chiapas destruyó en pocos días la imagen del México de primer mundo que Carlos Salinas de Gortari proyectaba a todo el mundo, revelando los ancestrales rezagos sufridos por los indígenas de Chiapas, el sector más empobrecido y vulnerable de México y reveló ante los ojos de México y el mundo una historia ignorada por muchos, la de las luchas armadas revolucionarias existentes desde 1965.


A 25 años de aquella madrugada, el EZLN sigue suscitando intensos debates en todos y cada uno de los aspectos que lo componen, desde sus orígenes, historia, proyecto político y vigencia actual. Por lo tanto, trataremos de arrojar un poco de luz sobre algunos aspectos que consideramos importantes para comprender a esta organización, quizás una de las más importantes e influyentes en el México contemporáneo.


En el principio estuvieron las Fuerzas de Liberación Nacional


En los últimos años, intelectuales, periodistas y simpatizantes adscritos al proyecto de izquierda burguesa de Andrés Manuel López Obrador, han esgrimido la calumniosa teoría de que el EZLN es creación de Carlos Salinas de Gortari y el PRI, con el objetivo conspiranoico de “dividir a la izquierda”. Esta teoría, por supuesto, no tiene fundamentación alguna, y solo le ha servido a la izquierda oficial para atacar al proyecto zapatista, ayudando con esto al Estado mexicano en su campaña contrainsurgente contra las comunidades.

Los verdaderos orígenes del EZLN se remontan al año de 1969, año en el que se fundan en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, las Fuerzas de Liberación Nacional. Sus fundadores, Cesar German Yáñez, Alfredo Zárate Mota, Carlos Arturo Vives y Mario Sánchez un año antes se habían integrado al Ejercito Insurgente Mexicano, un efímero proyecto guerrillero encabezado por el periodista Mario Menéndez, director de la revista ¿Por qué?


Las FLN, a diferencia de otras organizaciones político-militares de la época, deciden no ejecutar acciones de hostigamiento en contra de objetivos gubernamentales ni entablar combates con fuerzas policiacas y militares. El financiamiento de la organización no se obtendría de asaltos a bancos o secuestro de empresarios o funcionarios, sino que provendría del bolsillo de sus militantes y del establecimiento de pequeños negocios. Esto les permitió desarrollar un trabajo alejado de un innecesario desgaste militar y más enfocado al reclutamiento minucioso de militantes. En un periodo de tres años las FLN tiene presencia en Nuevo León, Puebla, estado de México, Tabasco, Veracruz y Chiapas, en esta última las FLN compran el rancho El Chilar, ubicado cerca de Ocosingo y establecen el Núcleo Guerrillero Emiliano Zapata.

En un periodo de dos años las FLN crecerían sin mayor problema, salvo un incidente ocurrido el 19 de julio de 1971, cuando a la casa de seguridad de las FLN ubicada en la calle Vista Ocaso no 608, es descubierta accidentalmente por agentes policiacos, forzando a sus ocupantes a realizar una acción ofensiva para escapar. Si bien la acción tuvo éxito, el Estado mexicano sabría de la existencia de la organización, por lo cual ahora estaba en el radar de los aparatos de inteligencia.


En el año de 1974, las FLN sufrirían su golpe más fuerte al ser detenidos dos militantes de la organización. Durante las torturas revelarían la existencia de La Casa Grande, ubicada en Nepantla, Estado de México, lugar que servía como escuela de cuadros y centro de distribución de recursos tanto para las redes urbanas de la organización como para el Núcleo Guerrillero Emiliano Zapata. La Casa Grande es atacada por cientos de policías y soldados, en su interior se encontraban Alfredo Zárate Mota, Salvador, Carmen Ponce Custodio, Soledad, Mario Sánchez Acosta, Manolo, Dení Prieto Stock, María Luisa, Anselmo Ríos Ríos, Gabriel y María Gloria Benavides, Ana. Cinco guerrilleros son asesinados y solo María Gloria Benavides es tomada como prisionera. En la casa son descubiertos los documentos de propiedad del rancho El Chilar, y al día siguiente el ejército comienza a preparar la Operación Diamante, con el objetivo de neutralizar la guerrilla en la selva chiapaneca. El 16 de febrero de 1974 el Ejército mexicano ataca el rancho el Chilar, sin embargo, son repelidos por los militantes. Apenas y logran escapar el comité central de la organización, de entre los cuales se encontraba su responsable nacional, Cesar Yáñez. Si bien los guerrilleros tenían un buen conocimiento del terreno, fueron interceptados por los soldados gracias a la colaboración de estos con los campesinos locales quienes, prefirieron cooperar con los militares bajo el temor a una posible represalia. Durante los siguientes días, una serie de enfrentamientos en la selva diezmarían a los miembros del grupo y todos caerían muertos o desaparecidos, incluyendo al primer responsable nacional de la organización, Cesar Yáñez, compañero Pedro.

Después de la muerte de la primera generación de militantes de las FLN, los sobrevivientes, a mediados de julio 1974, deciden reestructurar el grupo. Se decide recuperar el proyecto original del núcleo guerrillero en Chiapas. En esta ocasión, el núcleo se establece en Las Cañadas, y el trabajo de la organización estaría mucho más enfocado en la construcción de redes de apoyo con las comunidades locales, con el objetivo de ganar su confianza e incorporarlas a la lucha y, con esto, evitar que el grupo fuera entregado nuevamente por los pobladores a los militares.

La construcción de la base social de las FLN se logró poco a poco, acercándose a las comunidades y volviéndose paulatinamente parte orgánica de ellas, siguiendo los principios fundamentales de la Guerra Popular Prolongada, donde la vanguardia revolucionaria orienta y educa a las comunidades en la necesidad del cambio revolucionario mediante la lucha armada. En este proceso, innegablemente, las Comunidades Eclesiásticas de Base jugaron un papel fundamental. El acercamiento de las FLN con los catequistas y con los líderes campesinos de las comunidades impulsó su trabajo de formación política y militar dentro de las mismas. Para el año de 1978, las FLN ya tenían una fuerte presencia en Las Cañadas. Para 1980, se hizo necesario un cambio estructural dentro de la organización, consolidando el Buró Político de las FLN como máximo órgano dirigente, Estudiantes y Obreros en Lucha (EYOL) como las redes de apoyo urbano y el EZLN como el ejército popular. La creación del EZLN y sus tareas se decretan en los estatutos internos de las FLN ese mismo año y para el año de 1982 la dirección nacional ordena la creación del núcleo armado del EZLN en Chiapas, zona en la que las FLN habían trabajado por primera vez en el año de 1971 estableciendo el Núcleo Guerrillero Emiliano Zapata y en donde mayor éxito habían tenido para desarrollar su trabajo político gracias a las duras condiciones que las comunidades indígenas tenían. Según los estatutos de las FLN, las tareas del EZLN serían trabajar de cerca con las masas trabajadoras del campo, combatir frontalmente a las fuerzas represivas del Estado, liberar el territorio para establecer zonas revolucionarias populares y extender su zona de influencia para vincularse con otros grupos rurales y urbanos de la misma organización. Finalmente, el primer continente armado de milicianos del EZLN se establecería en la selva lacandona el 17 de noviembre de 1983.


Los motivos de la insurrección


El plan original de las FLN proyectaba la realización de la revolución en un largo plazo, trabajo de generaciones de militantes cuyo trabajo lento y paciente algún día rendiría los frutos necesarios para poder sostener una guerra revolucionaria contra el Estado. De 1983 a 1992, el EZLN crece de manera impresionante, logrando incorporar a comunidades completas a sus filas, a las cuales debe dar educación política y militar. La incorporación de las comunidades permite a las FLN /EZLN crecer gracias al apoyo de las comunidades quienes les proveen de recursos y protección. Así mismo, las redes urbanas configuradas en EYOL proporcionaban también los recursos que no eran posibles conseguir en la selva, desde materia prima para la elaboración de distintas herramientas, así como armamento y munición.

Como organización nacional, las FLN proyectaban el establecimiento de diferentes focos insurgentes a lo largo del país. Pero Chiapas fue el punto donde la organización se pudo establecer con éxito gracias a las ancestrales condiciones de miseria y abandono existentes en la entidad. La politización de su base indígena motivó a sus integrantes a decidirse de una vez por todas por la insurrección armada. Si bien se ha popularizado la versión de que el EZLN decidió sublevarse el 1 de enero de 1994 porque en ese año entraba en vigencia el Tratado de Libre Comercio y las elecciones presidenciales, lo cierto es que desde dos años antes ya se preparaba la insurrección. En 1992 una epidemia de cólera arrasó algunas comunidades de la selva chiapaneca, el olvido y la escasa atención provocó en los indígenas el deseo de rebelarse de una vez por todas y poner punto final a su situación de miseria.


A partir de esta año, la dirección nacional de las FLN recibió solicitudes de las comunidades para pasar a la ofensiva, decisión que se tomó en el primer congreso nacional del Partido Fuerzas de Liberación Nacional, dando el plazo de un año al EZLN para preparar todo lo necesario para la insurrección. Los encargados de dirigir y organizar el proceso insurreccional serían el subcomandante Marcos como principal responsable de la Secretaría de Guerra, el subcomandante Pedro, su segundo al mando y quien moriría en combate durante la batalla de Las Margaritas y el subcomandante Daniel, quien traicionaría a la organización y se refugiaría en Estados Unidos entregando al FBI información sumamente importante y confidencial que condujo al gobierno de Ernesto Zedillo a golpear tanto al EZLN como a las FLN.


El primero de enero de 1994 fue elegido como fecha del levantamiento más por motivos tácticos que simbólicos, ya que en esta fecha todo se paraliza por los festejos de año nuevo. El EZLN se lanzó a la guerra con una fuerza de aproximadamente 5 mil combatientes y un número considerable de fuerzas al interior del país que ejecutarían acciones de sabotaje para ejercer presión sobre el enemigo. Al igual que en la guerra sucia, el Estado mexicano respondió con brutalidad, bombardeando comunidades, realizando ejecuciones sumarias y desapareciendo a un total de 100 personas durante los días del conflicto.


Pero ni el Estado mexicano ni el EZLN habían previsto cual sería la reacción de la sociedad civil, quien se manifestó en contra de la guerra y a favor del dialogo, quizás motivada más por cuestiones sentimentales que por comprensión de las causas que detonaron el conflicto, pero sin duda, su movilización sirvió para detener la maquinaria de guerra del Estado y permitir al EZLN reagruparse y luchar en otra trinchera, la de las ideas.


El fuego y la palabra


De 1994 a la actualidad, el EZLN ha cambiado las armas por la palabra, logrando colocar sobre la mesa la problemática de las comunidades indígenas de todo el país. El Estado mexicano, fiel a su naturaleza de institución mediadora de los intereses de la burguesía, se hizo de oídos sordos ante la demanda de los zapatistas, por lo que toda negociación ha sido definitivamente cancelada pues consideran que institucionalmente el Estado jamás creará las condiciones para la solución efectiva del conflicto.

Esto no significa que el EZLN volviera a la actividad militar, al contrario, sus esfuerzos se han orientado en la consolidación de su proyecto en sus zonas de influencia y la creación de un modelo propio de autonomía y autogestión que permita a las comunidades crear los medios para transformar radicalmente su forma de vida.


Así mismo, impulsan nuevas formas de organización comunal y democrática que permita un ejercicio equitativo del poder y donde se respeta la opinión de la comunidad. A este principio los zapatistas lo han nombrado como “mandar obedeciendo”.


Esta no ha sido una tarea fácil, pues hasta la actualidad persiste sobre ellos un cerco militar alrededor de su zona de influencia, así como hostigamiento tanto de elementos del ejército mexicano y de bandas de paramilitares quienes atacan a las comunidades generando desplazamiento forzados de cientos de indígenas. A pesar de esto, el EZLN ha sabido mantener la tregua y ha evitado por todos los medios reactivar sus operaciones militares, ya que buscan salvaguardar las vidas de sus comunidades a someterlas a otro conflicto militar.


El EZLN es una de las fuerzas de oposición más críticas de la actualidad, cualidad que la enemistado con la izquierda oficialista, particularmente con los defensores del actual gobierno de López Obrador, quienes no toleran que el EZLN señale las claras contradicciones de un modelo político que lejos de empoderar a las clases populares, termine conciliando y legitimando al viejo orden de dominación, pretendiendo sustituirlo por un régimen “amable” con las clases populares.


A pesar del odio de la izquierda domesticada, el EZLN continua adelante con la construcción de sus comunidades, perfeccionando su sistema de organización comunitaria e impulsando iniciativas de resistencia que han sido cobijadas por diferentes corrientes de oposición dentro y fuera de México, muchas de estas organizadas bajo los principios de la sexta declaración de la selva Lacandona.

Si bien, evidentemente el EZLN no es perfecto y existen puntos que necesitan ser debatidos ampliamente, no puede menospreciarse el enorme valor y sacrificio que supone levantarse en armas contra el Estado y resistir en contra de los embates del paramilitarismo y la propaganda calumniadora. A 25 años de este levantamiento, recordemos el sacrificio de los pueblos indígenas y honremos la memoria de todos los caídos en búsqueda de la construcción de otro mundo posible, mundo que sólo llegará con la lucha revolucionaria, no con el beneplácito de las clases opresoras en el poder.


Referencias bibliográficas


Castellanos, L (2007) México armado 1943 – 1981 DF, México: Editorial Era.

Casa de Todas y Todos (2016) Las Fuerzas de Liberación Nacional y los combates por la memoria (1974 – 1977), Monterrey, México: Grupo editorial de La casa de todas y todos.

Casa de Todas y Todos (2018) Cruce de caminos: luchas indígenas y las Fuerzas de Liberación Nacional (1977 – 1983), Monterrey, México: Grupo Editorial de la casa de todas y todos.

Muñoz, G (2003) 20 y 10 el fuego y la palabra, DF, México: La Jornada ediciones.


 
 
 

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